El complejo Administrativo 9 de Octubre se proyecta sobre la manzana ocupada por la antigua "Cárcel Modelo”, edificación cuyo proyecto data de 1.877, del cual fue autor el arquitecto D. Joaquín María Belda Ibáñez.
La solución arquitectónica propuesta parte de conjugar las necesidades del amplio programa funcional, caracterizado fundamentalmente por el uso administrativo, con la implantación del mismo entre la edificación existente y la de nueva planta, haciendo hincapié en los siguientes aspectos: El control del impacto de la nueva volumetría, la adecuación de los espacios protegidos en la edificación existente, al nuevo uso y la articulación de la nueva edificación con la preexistente y con el entorno urbano en el que se ubica.
Se opta por definir cuatro volúmenes, rotundos en su forma pero ligeros en su materia, acompañados de una edificación situada bajo rasante en los espacios que conforman el abanico de galerías existentes. Esta intervención se rodea por un amplio patio que permite, además de iluminar estos espacios, formalizar los accesos de los usuarios a las plazas ajardinadas que se sitúan en su cubierta y a los distintos servicios que albergará el complejo.
La solución nos da la posibilidad de reducir la volumetría prevista sobre rasante en torno al 26% y de hacer más visible la edificación histórica, respetando el carácter unitario que le confiere su rotunda morfología y resolviendo las necesidades de comunicación entre los distintos edificios, cuestión esta fundamental para dar flexibilidad a los programas funcionales.
Es objetivo de la propuesta la adecuación del recinto carcelario al nuevo uso: la solución pretende desbloquear el esquema de funcionamiento propio del uso penitenciario, que requería fundamentalmente un control y vigilancia de los espacios internos y sus ocupantes, y abre el edificio a los diversos usuarios que habitarán el Complejo Administrativo (entre 2.300 y 2.500 funcionarios y a los ciudadanos en general) a través de los testeros de las antiguas galerías.
La parte central de la estructura radial se transforma en el punto convergente del conjunto: punto de reunión y descanso en torno al cual se implantan núcleos de comunicación. Las cuatro torres en que se concentra la nueva edificación, tres de ellas de 9 plantas y la ubicada en el extremo noroeste de 16 plantas, se sitúan en el perímetro de la parcela arropando al edificio protegido, dotando al conjunto de la necesaria transparencia que permita el reconocimiento de su presencia, y generando una escala peatonal que invite al acercamiento al ciudadano.
Se propone el empleo de una tecnología avanzada en materiales de acabados: falsos techos registrables, suelos técnicos y compartimentación con mamparas, que dotan a cada planta de gran flexibilidad distributiva. Las fachadas transparentes se proyectan mediante una doble piel de lamas de vidrio impreso que garantizan la iluminación natural a la vez que la dotan de la necesaria sombra protectora de la radiación solar.