El carácter flexible de las particiones para garantizar la compatibilidad de recintos con diversos requerimientos en cuanto al grado de confidencialidad, lo cual lleva a una modulación de la estructura con amplias pero lógicas luces compatibles con el aparcamiento en sótano así como el empleo de soluciones constructivas industrializadas y materiales coordinados dimensionalmente para asegurar la versatilidad del conjunto.
Las alturas entre plantas para compatibilizar las condiciones de habitabilidad y las instalaciones que éstas requiere. El carácter representativo del acceso al edificio y el hall, abierto al ciudadano. El carácter representativo del salón de plenos con acceso directo desde el hall de entrada. La claridad en las circulaciones internas para facilitar los recorridos en cada planta y la conexión entre ellas mediante el núcleo de comunicación vertical estratégicamente dispuesto. La presencia del patio interior acristalado que une y articula las diferentes áreas.
Desde inicio, este hecho imponía la necesidad de vaciar esta ocupación tan densa y crear un espacio abierto interior - el patio acristalado que serviría para articular las diferentes áreas. La situación del patio permite un mayor paso de luz y ventilación natural y a la vez relaciona visualmente las dependencias puesto que lo rodean los espacios de circulación tanto horizontales como el vertical. De esta manera, existe siempre una claridad de movimiento ya que se producen vistas cruzadas que además de dejar claro al ciudadano el sentido de circulación, proporciona mayor amplitud de los espacios.
La orientación de los espacios de trabajo recayentes a la plaza abierta ofrece una exposición de los recintos hacia el sur, lo que hace necesario un tratamiento de fachada que permita protegerla de la radiación solar a cualquier hora del día, sin impedir las vistas sobre el espacio exterior. De este modo, y con el criterio unificador, se proyecta una visera de protección.
Este tratamiento se produce en los niveles superiores, donde se encuentran las dependencias municipales, y en la planta baja en el hueco correspondiente al Salón de Plenos se prevé un sistema de lamas opacas orientables protegiendo las vistas desde la plaza cuando la ocasión lo requiera. En cuanto a la fachada orientada al Oeste, recayente a la calle El Cura no se ha considerado necesario aplicar el mismo criterio, dada la dimensión de la calle y la altura de los edificios de la acera de enfrente.
El diseño de las fachadas y distribución interior para conseguir el máximo aprovechamiento del calor y luz natural, así como favorecer la ventilación natural cruzada. El empleo de materiales respetuosos con el medio ambiente a lo largo de todo su ciclo de vida. Especial cuidado en la selección de materiales de aislamiento térmico, maderas, pinturas y barnices.
En el entorno inmediato, preservación de la vegetación existente y el uso de vegetación autóctona compatible con el uso racional del agua para la creación de un microclima exterior adecuado. El espacio de recepción para la ciudadanía, se proyecta como un espacio dotado de transparencia y luminosidad a través de la apertura al patio interior donde, dada la imposibilidad de plantación de vegetación sobre el forjado que cubre la planta sótano, se prevé crear un fragmento del paisaje en forma de unos troncos de vid colocados en viñas en homenaje al cultivo que caracteriza la zona.
Parecía lógica la ubicación del Salón de Plenos en la planta baja, próximo a la entrada tanto a nivel funcional como por necesidad de otorgar a esta dependencia un mayor protagonismo volumétrico creando un espacio de doble altura al “vaciar” el forjado a nivel de planta primera. La importancia de este espacio requiere a su vez una distinción en tratamiento de materiales de acabados interiores.